Era una tarde con esperanza, los doctores confiaban. Caminaba y por una galería musical encontre ese disco descatalogado por años de viejo. Lo compré, lo escuché: dulzón y nostálgico. 36 horas después mi mamá falleció.
Así, The Sundays se hizo místico, fue el último disco que compré estando ella viva. Quizá estaba escrito en las estrellas. Ella que le gustaba escuchar música de sus discos LP, ella que me vio nacer un domingo. Años luego, The Sundays es un puente entre dos corazones soñando que resuenan y se cantan, cuando las historias se acaban.
¡Siempre extrañándote mamá!
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