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19/12/10

Telas y Tetas

las feas telas sobre tetas grandes dan una contundente respuesta a la Ontología con mayúscula bien mayus, por no decir lo otro que ya entramos en terrenos de posaderas.
En el día a día surgen muchas blusas, algunos vestidos, y bueno, lo que sea que alguien entienda por moda arriba del ombligo en ese momento del espacio.

Y entonces esa fea tela va en contacto personal con una turgencia.
Por qué-pregunta el Mosca- hay telas feas sobre tetas grandes.
En realidad el Mosca gustaría que no hubiera ni fea ni bonita tela, pero ese es otro cantar, debería mudarse a la riviera francesa y dejar de joder con sus ganas de ver lo que no le quieren mostrar.

Mazeta responde que las telas feas llegan a asintonizar con las tetas grandes de tal forma, que pueden parecer hasta prudentes, no, la mejor palabra sería redundante. Por qué, pues según el gato de schoeringer.: tú nunca sabrás si un gato está vivo o muerto a menos que lo veas, así apeste por meses y veas ratas pasar con partes de gato por tu casa, no importa, debes verlo, o sea la esclerótica y tu iris pesan más que cualquier sentido en el terreno de la física cuántica.

De ahí que pido tu atención, en este símil la tela es el gato, es decir está ahí sin ser visto, pero cuando llega a una teta grande lo que pasa es que se hace un gato dentro de una maleta, o sea debes verlo para saber si es posible: se sigue quedando tela fea o se hace tela fea en teta grande; lo que la haría resaltar, ser vista, ser recordada, incluso puede servir de inspiración a cualquier artista, y por tanto inmortalizada.

Por qué, porque todos ven las tetas grandes, los hombres heterosexuales y las lesbianas, ya es obvio. Las mujeres, bueno si las tienen chiquitas para maldecir al cielo porqué les da a unas en lugar de ellas. Las que las tienen igual de grandes, pues para juzgar que es una huachafa, que es una vulgar, que las tiene caídas, que en fin. Las que las tienen más grandes, pues para justamente decir bah, yo las tengo más grandes. Y los gays, bueno porque ellos miran todo y son fijones.

siendo así, una tela fea sobre teta grande, es una conjunción que habla del misterio de la naturaleza, del ser como posibilidad pues nada es hasta que alguien lo note, y pueda admirarlo o aborrecerlo. De ahí que una tela fea, alcanza su ser sobre una teta grande.

30/8/08

starwoman

Aclaración: el uso del plural no se debe a que pertenezco a la realeza. El plural es una mancha (batería, grupo, collera, etc) que tuve el placer de conocer. Y me he tomado la conchudez de hacer públicas sus vidas, aquí. Sin más preámbulo.

SENOFOBIA
No hay porque creer que fue cruel el ponerle a Rosa, La nana, por su apariencia similar a la nana del Conde Patula. Tal ocurrencia del mosca le causó gracia a Rosa y aceptó con cariño su nuevo apelativo. De entonces en adelante es La nana. Dicharachera y motor estelar del grupo, a La nana le encanta salir de noche en parte por la vida nocturna pero más importante aún por su gran amor a las estrellas. Le encanta mirarlas e imaginarse cerca de ellas, sobre todo si ya se cansó de juergear. Tal imaginación se remonta a una niñez que después del cole veía Viaje a las Estrellas en un canal local. Esa frontera final y los lugares a donde nunca una mujer había llegado antes le dieron su sueño: construir astronaves. La nana es capa en números y postuló a la UNI varias veces pero parece que no era para ella. Un día depre, caminábamos por la Av. Arequipa y vio el anuncio de la Federación de Universidades Rusas, ese nombre fue más que suficiente para entusiasmarla, fue a su Federación se inscribió y con las mismas ya estaba en un avión. No sabemos cómo pero terminó en Kazajistán que no es rusa pero fue soviética. Allí estudió Ingeniería Aeroespacial o algo así y le fue muy bien. Pero en ese lugar remoto La nana tuvo una experiencia que la transformó, todo por ser extranjera y tener el cuerpo que tenía. De la cultura islámica imperante surgió un grupo radical: Los Senofobos.
El odio a los pechos grandes era porque las mujeres kazajas son mujeres de muy pero muy modestas proporciones, pero desde los 90s con la inmigración se desató el cambio de paradigmas. Mujeres tetonas y culonas poblaban las calles de las principales ciudades, y los kazajos en candencia pendencia, las conquistaban y se casaban con ellas; dejando a las flacas pero igual de valiosas kazajas sin oportunidad y perdiendo los mejores partidos. Esto originó la ira de quienes condenaban la pérdida del alma nacional por la mezcla de locales con foráneas. Se pensó primero en una campaña masiva de aumento de senos y culo para las kazajas, pero los costos astronómicos archivaron el plan. Entonces, un grupo de señores y señoras emprendieron la senofobia como única salvación para la patria. Pero por qué sólo las tetas, bueno sólo ellos lo saben. Así, por las calles nocturnas de Kazajistán empezaron los ataques a mujeres tetonas.
Varias amigas de La nana sufrieron ataques y vejaciones que obvio detallar, pero la asustaron y en un e-mail masivo nos contó que iba a tomar medidas drásticas para salvarse y no frustrar su sueño. Creo que fueron dietas, fajas para los pechos, baños en yeso, trotes kilométricos y hormonas, además de un sin confirmar cirujano kazajo que le dio los últimos retoques; pero lo que es, la nana pasó de un 38C a un limonero 32b. Exacto, fue radical. De este cambio de figura nos dimos cuenta cuando volvió hace dos años. Porque regresó al Perú para asentarse con muchas ideas y una reformulación de su sueño. Ya no quería trabajar para ninguna agencia espacial, sino volverse millonaria y con esa plata pagarse viajes y estadías fuera del planeta.

Hoy es de lejos la más parada del grupo, vive sola en un departamento en Chacarilla, maneja un Audi y su empresa propia hace aparatos electrónicos que vende a no sé cuántos países. Incluso le vende tecnología al pentágono por eso el mosca y yo creemos que está metida en algo secreto. Tiene un cuarto en su depa que está cerrado siempre y ahora le gusta tomar Apple Martinis “shaken not stirred” (agitado no mezclado). Sin embargo, no importa en qué ande seguimos queriéndola, pues para salvar sus sueños perdió las tetas; sólo que aún cuesta acostumbrarse a que la nana ahora parece más bien una Oliva.