16/4/26

La cuerda difícil de asir

Para mí, sentir se trató de imaginar de repente, que en todo el curso de la historia del planeta, apareció una persona: cabello castaño, rostro pálido y lentes para miopía, que se hizo un portal y trampolín a una calidad de verdad vitalmente ancestral. Que por eones se ha transmitido como el hilo de Ariadna en medio del laberinto de vivir un presente empapado para el caos y lleno de contingencia. 

Y cuando dejé de asir tu hilo, el hilo, de pronto mi intimidad, la forma esencial de mi espíritu y mi cosmos, parece solo andar en un estado pequeño y desértico. Con el ritmo de una canción de soledad ontológica que solo puede transmitirse como regolito lunar, llenos de polvo, rocas, minerales más iones solares milenarios. Y es pegajosa, aspera, algo diabólica para entrar en los huecos imposibles de mis atuendos y mis poros.

Es de mañana para bailar, empobrecidos y enriquecidos, donde el óxido del que todos hablan es un techo que solo es un techo. Donde las direcciones cambian por una línea dorada, que marcará amigos y enemigos, para comprender que nadie estará más separado que nosotros. 

Una progresión, tú con mi verdad ancestral en tus ojos miopes, estás lejos, tanto que solo puedo verte en sueños. Yo también, cuando despierto ando escapando de multitudes. El techo quizá ya no está bien y debamos de vender nuestro pasado. Porque hay relaciones como la que vivimos que cambian completamente la forma profunda que conocemos la realidad, y ya pasamos el estado donde perdimos esa perspectiva. El hilo se transformó en cuerda, nosotros de íntimos amantes, a sombras de sueños.

12/4/26

elegir y soñar

No hay igualdad en la realidad social, sino más bien desigualdad. La desigualdad es, verdaderamente, la razón de ser de la sociedad.

Junto a un río, marrón y helado. Días de abril con sus árboles espantapájaros. 
No me esperen, diría. Pero...
El pasado y el presente convergen para ambos lados de un círculo. mientras las palomas vuelan cuando los cables se enredan y, de vez en cuando, chocan.

siente cómo este país, de calles más ciudades, cordilleras bajo fosas, ázul en el cielo y en el cobre, también te define.

29/3/26

y cómo acaban las historias

Era una tarde con esperanza, los doctores confiaban. Caminaba y por una galería musical encontre ese disco descatalogado por años de viejo. Lo compré, lo escuché: dulzón y nostálgico. 36 horas después mi mamá falleció. 

Así, The Sundays se hizo místico, fue el último disco que compré estando ella viva. Quizá estaba escrito en las estrellas. Ella que le gustaba escuchar música de sus discos LP, ella que me vio nacer un domingo. Años luego, The Sundays es un puente entre dos corazones soñando que resuenan y se cantan, cuando las historias se acaban.

¡Siempre extrañándote mamá!


11/3/26

love of my life

The ancients didn’t imagine life as a straight line from birth to death. They imagined gateways. Points in the sky where spirit enters the world and where it leaves again.
 
baby, you are the love of my life, but I won't pretend that I've been doin' everything I can.

ancients were often associated bees with breath, spirit, and the unseen currents that animate life. 

and so in my sleepwalking, i call you: honey. Dreams of wax strawberry, memories in streets you used to kno, I wonder if hives were seen as substances that carried divine intelligence, beneath forgotten pleasures smolder.

daydreaming in your smile and your moles, powerful images of how consciousness moves between worlds: orderly, cyclical, communal, and eternal.

5/3/26

let go

How we felt in that moment, we made this. sometimes mi hands have a prettier shade of red. They robbed me and ripped my shorts. Giant sulfur, so that no one likes me, my trademark.

Across a bridge, my confidence expands, a fiery challenge beneath an insecure city. 

What did I lose, and what will I never find? 

It's Wednesday night, and when I get home, the news is to recover, cancel, and then, in the darkness of my bed, understand that I was lucky. 

I'm lying down, and only my fingers hurt, but they didn't steal anything important, not even my documents. 

Lucky again, staring silently at the ceiling at dawn.