Dulce Qaren, que prisa por observar la forma de tu cabello negro libre
caer parejo sobre tus hombros, como rayos morenos pareando sobre la
breve redondez de tus pequedeltoides y la incipiente turgencia de tus
pechos. ¿Qué hago mirando eso? Pero miro, y miro con más descaro también
el ángulo de tus ojos, igual de oscuros pero enmarcados con ebano
rimel. Todo en ti bajo la armonía del oscuro, al brillo de ser una
veinteañera, camiseta negra, buzo negro, largo cardigan moteado
blanconegro, y el único punto de color esa gruesa chalina verde petróleo
que se arremolina como ondas amorfas entre tu cuello y tu pecho.
Me sorprende que lleves maquillaje tan temprano esta mañana friolenta, me sorprendo observándote esta mañana.será porque pareces un recuerdo que alcanzó el futuro, ah dulce Qaren, incluso te he bautizado de manera particular. Y es curioso que lleves tu celular al cinto pero también un peine de color marfil. Qué hacen un peine y un celular inteligente apuntando en la mitad de ti con tecnología y limpieza... y es tiempo que afirme: sí, es lindo que lleves peineta clara para peinarte ante el asomo del viento insolente.
Joven, densa, delgada, como una niña veinteañera que en medio de la primavera de saberse floreciendo también proyecta delicada pulcritud de madurez. Con cierto anhelo preparado hay una ligera pendiente carnosa entre tu labio superior y tu labio inferior. Por favor si que es extraño... ¿te habrán dicho que tu boca de tenue rosa parece esculpida en el renacimiento?
y claro debías otear lo que aparecen en tus redes, pasando esos dedos largos, acabados en aseadas uñas largas sin manicura, sobre la pantalla led de tu iphone oscuro. Pero qué afición por el bruno color y emparejarse con ese tono muchacha de piel trigocapulí.
Noto lo mucho de verdad de tus colores, la forma de moderno sentimiento que representan como lienzo: tú y tu figura espigada. Tienes encanto, me tienes describiéndote, es síntoma que hay un tiempo y consecuencia entre tus manos, preguntas sobre el encasulapdo destino que trazan tus ojos, que alberga tu piel, y tus manos trabajarán.
¡oh dulce Qaren perfecta extraña!
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