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29/5/26

puesta de sol

Una mariposa una tarde soñó que era humana.
Ese jardín dejó de ser su hogar, sus alas eran manos y pies, y tenía caderas, pechos y ombligo.
En ese estado, la mariposa supo que la identidad no era fija, que el movimiento de sus alas podían dibujar y esculpir, ya no solo aire, sino también con papel y arcilla.
La mariposa, que solo había dicho de sí, soy hedonista, empezó a fundar una epistemología de la incertidumbre.
Los límites no existían.
Es solo una palabra para encerrar la seguridad en jaulas de evasión y miedo.
Y disueltas las barreras entre objeto y sujeto, la realidad se hizo un flujo de transformación.
Como humana, la mariposa, soñó que era una supernova. 
Pero era parte de una supernova de chicas, un trio de adolescentes chilenas, cantando a malas amigas y amores pop, y con eso la música se volvió una nueva divinidad.
Para crear realidad de significados, para crear mapas con los deseos y los pensamientos. En conciertos, y cassettes que adolescentes de secundaria grabarían para memorizar y cantar.
Y como una supernova pop, soñó nuevamente que era mariposa. 
Pero en este nuevo estado, su deseo se volvió protección, que temprano con las luces de la mañana irradiaba una responsabilidad sobre sus actos y palabras.
Establecía entonces, como mariposa, una comunión con el caos y la mortalidad. Ahora buscaba el placer interior, que le daba la experiencia de haber sido muchas, con muchos sueños.
Y por tanto un universo contenido entre alas de mariposa.

31/12/25

Tacto es magia

En los abrazos hay una fuente eterna de sincronía que puede formar nuevos mundos, es la luz que viene del fuego tras una noche en penumbra. Pienso mucho en la forma que construimos la gratitud y la intimidad. 

En todas las especies y todos los abrazos, hay un camino directo de nuestros energías, luego de establecer el primer lazo, en adelante a veces nos preguntaremos dónde está esa persona, como podría consolarla si lo necesita. 
Porque la distancia se puede sembrar, pero nunca cercenar. Y el tejido de nuestros pensamientos recuerda con prontitud cuando aparece el momento adecuado.

Somos miembros de las almas que tocamos y sentimos, hacemos un tunel en la verdad al escuchar el pulso de una piel y los toques de su corazón, en un abrazo cesamos las especulaciones y opiniones sobre el mundo, y con cuidado nos hacemos sentir en casa. Una casa que tiene muebles como un lenguaje idiolecto común, un lugar de procedencia, los mismos estudios, comunes intereses y aficiones, una visión del mundo compartida, el sentido del humor y los sintonizados gustos musicales.

Es mucha ciencia, quizá, para algo más salvaje y sin planeamiento. Como un odio feliz, o un amor pequeño, son sistemas en creación, somos sistemas para crear y dar luz. Y la primera luz que surge es hacernos parte con algunos. Confiamos y hacemos camino en compañía, ese es nuestro poder, también nuestra gracia.

29/11/25

Sábado de noche, ven

Ya está oscureciendo, y de repente vuelvo a mi propia infancia. Es un viaje en ascensor donde hay contradicciones, confusión y momentos fracturados, pero adorablemente siento que es también un lugar donde algo tiene sentido. Y por el reflejo del revestimiento de plateado pulido en este viaje lento para arriba, escucho un crujido mecánico, que si tuviera color, podría ser celeste. Las luces en el techo parecen puntos de cigarrillos que sobreviven el instante. Con extrañeza creo que afuera hay personas de la misma edad, por eso parece que espero que al abrirse la puerta estará ella, la chica del hilo, y en este espacio ensayo una sonrisa, mientras entono la manera más cálida de decir  hola... tu nombre... Imagino en el tic tac de este viaje una vida, donde naci casi quince años antes que tú, en varias calles a distancia, yo por alrededor del aire, tú cercana a la poesía. 

Sentimental y químicos.

Aprendí a sobrevivir ante todo lo que desaparece y lastima, porque también se ilumina en el flujo. Hoy reconozco que eres bondadosa, sensible y peleadora, esperando en el muelle con las trompetas eufóricas del apocalipsis de fondo. Así ha sido cada momento que he pensado en ti. Nunca es tarde para soñar y dejar de callar. 

Para soñarte y darte las gracias por tus gracias, porque haces girar el mundo, y vamos a lograrlo con un salto. Descifrando los lenguajes escondidos por los temores y las fantasías. 

Aunque me he roto el corazón varias veces, tambien entiendo que es el balance de todos los corazones y esperas, porque quién más ama, más lo lamenta. Pero somos pequeños puntos en el universo, y estas grietas son más pequeñas aún. Entre almohadas y vidas somos puntos que se estuvieron buscando entre todo el bullicio, y siempre voy a elegir conocerte en cualquier parte y cualquier momento, para caminar, lavar y estallar, porque esos pequeños instantes válidos que nos cruzamos son los que nos hacen infinitos universos.

27/2/21

Diecinueve 79

La respiración es un atributo tan inmanente que hay poca atención a su necesidad. Es como la cualidad interior más general de tu ser, y que sin embargo puede ser esquiva con mucha facilidad.  Así fue como me hube postrado en experiencia carnal, bajo el sol de enero transitando a febrero, recibiendo la brisa veraniega y contando mi frecuencia respiratoria en un minuto. Al unísono del parpadeo en un oxímetro que botaba un número que no debía bajar de 95.

Sabía que me iba a tocar pero otra cosa es vivirlo. Cuidar por dos semanas a una señora que amo en extenso, no tendría otra repercusión. A pesar del inicial resultado que yo daba negativo cuando ella enfermó; solo fue una prórroga. Pero agradezco ese orden propicio, fui fuerte para atender los setentaisiete años cargados por la venerable mujer de ojos claros que me vio nacer. Luego debí ser fuerte para mantener ese regalo vital que me dio.

Enfermarse de Covid es una enfermedad que en su estado moderado a grave se vuelve una enfermedad de la respiración. La respiración que nos permite potencia para levantar la barra de 80kg en una sentadilla, la respiración que se intercala muy hondo cuando estas en la labor de parto para que tu hija venga a respirar también, la respiración que viene cuando lloras extensamente y entre mocos se hipa el ritmo de tus inhalaciones, la respiración cuando nadas en estilo libre y tomas bocanadas para tener control de la velocidad de tu esfuerzo, la respiración cuando estas besando desnuda a tu pareja y el placer recorre la piel de gallina de tu admirable excitación. Y muchos verbos más.

Y con un timo la vitalidad se une tan intensa a la respiración, que solo te empuja a tener aplomo tonto y paciencia ladrando. Las horas temporales horadan el pecho hasta llegar al espinazo porque sientes un fuego en cada extremo del lugar donde deberían residir las alas de nuestra historia angelical. Lo entiendes, cabeza, pulmón y piernas son eslabones para llegar a tu cama y persistir respirando, porque o eres una cadena de hierro o eras un cometa de seda.

El aire a nuestros pulmones, el aire que nos controla al intervalo de entrar y salir de tus vías. Respiración honda. Respiración chiquita. Respiración rápida. Respiración lenta. Respirar te lleva a otros estados de conciencia, pues el verbo respirar es centro y el todo. Con objetividad materialista, llegas a tocar caminos amarillos y escuchar los arcoíris de Venus en ti; en serio, generamos cosas y estados en el parénquima cerebral: 

nos calmamos y nos activamos, 
nos ofuscamos y nos sentimos. 

Y me puedo olvidar de mí al entrar en el laberinto del ritmo aeróbico, entre sangre y gas. Como dice la biología la respiración del bebé, tras cortar la unión umbilical, es la primera acción autónoma de todo humano. Y al momento de morir, el termino de tu respiración es de las últimas acciones de tu individualidad. 

Somos seres contenidos entre dos respiraciones fundamentales.

Y en la soledad dibujada al estar enfermo, recuerdas el pasado y también el futuro. Porque estás adelantándote en el tiempo, si logras regresar a la salud. Tomas con voluntad el camino de tus acciones venideras para construir lo que recordarás que aún no haces. Pero sabes que quieres y puedes.

Entonces vuelves a respirar, con mucha obstinación, y luego espiras fuego , tierra y agua. Convertido bajo mantos de aire, eres carne de cuatro elementos nadando con éter, en lianas de telarañas y tablas despintadas de remordimiento. Caes de cabeza.

Paras, te dices, me digo: oh consciencia, eres adecuada para mí, quedémonos porque falta todavía. Y sonríes, tosiendo claro está. Sueños de mares, marea de mentes, mentas en luz, luzeas en amor.

28/8/08

El hígado de los lados del triángulo

Julie Galleta es punto multicolor pero usa una chompa ploma para combatir la friolera. Hija de una profesora, se pudo hacer alumna de todo maestra de nada, pero es más. Y hoy va en una misión. 
Se dedica a enlazar la historia para hallar lo que debe sentir real, pero cuán lejos llegará. 
Esos son los pasos que da. 
A pie chiquita anda como melodía, la tonada que lleva es niña y sólo congenia con espontaneidad y frescura. ¿La música puede pintar como el color? Ella sabe cómo y dónde. 
A toda cuenta, fue ella quien le enseñó al mosca a dar pasos de baile, bajo el farol de una acera rodeada de payasos experimentales y cerezas de pisco.
Música maestra
. Niña Gato en LimaGris. Tiene su lado inspirado y discreto; ¡y eso! las necesidades que se debe, la lleva a partir. 
Lleva éxito y suerte, no hay porque ser indulgentes con su destino; pesara lo que conozca, pero al llegar las noches antes del sueño, servirán tales experiencias para conseguir sueños placenteros. Y días enérgicos.
Julie Galleta me rapó el pelo y escribió unas frases que sólo las pueden leer satélites espías o ángeles colgando de nubes. Sin duda, ambos seres fisgones. Pero se guardó de decirme lo que era, hasta nuevo aviso o sorpresiva aparición. Desde acá, espero que vaya al oeste, el sol sale más cálido y suena mejor la música. Ve al oeste Julie Galleta.