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8/10/18

Volcanes

el viaje es una forma de amar, vida nuestra.
Tiempo ha pasado que grandes amigos viajaron: El Mosca, Mazeta, Aviador, La Nana, Ada Gospel, Curro Elpalmo, incluso la pequeña Julie Galleta.
Millares de pensamientos rombo a sus mentes y ojos dispares durante estas lunas; amigos extrañados.
Sé que por cosas de estos destinos astrológicos pronto llegarán de nuevo a esta ciudad; no sé cuanto tiempo gozaré de su visita; ahora que uno se hace afuera, o adentro. En estas esquinas que visitarán, los vientos de abril han separado muchas cosas y abrazado a otras ideologías. Quilca ya dejó de ser lo era, se trasformó para lo que es hoy; y ES lo que ES. Demás los reclamos y las quejas.
Vida como baile y mundo como salón.
He aprendido amigos y amigas que EL AZAR y LA NECESIDAD son la miel de la vida y el pavimento de nuestros kilometros. Y sobre ellos nos movemos, felices los ocho.
Demostraciones intensas de que no hay porque parar. Paso a paso; tomamos de la vida  riendas y ella toca nuestras mentes, para arrancarnos el corazón y hasta comernos a besos... oh soleados campos de flores.
Espero me inviten, que yo los invitaré muy cerca de mis manos y les tendré de regalo historias para sentirse bien.
Como inicio de este cariño completo, promesa dada al universo; escuché en estos últimos días: si los volcanes de la Tierra están despertando, también despertemos nuestro ser y la memoria de nuestras mañas y hechizos.
Despertemos, volcanes.

9/7/10

naranjas


Yoni: me gustaría tener el pelo naranja
Ada Gospel: hablas huevadas oe, ahorita te botan del trabajo por pelucón y quieres pintártelo de naranja.
Yoni: es que en serio, me gusta el naranja.
Ada Gospel: ya deja de hablar huevadas.
Yoni: es una vaina ser tan huevas como una árbol de cabeza.
Ada Gospel: o una abeja con sombrero

23/10/08

Viajar


Dos días atrás, una tarde nublada, y me siento en la Couster que tomé por la Av. Arequipa. Sucede de pronto un insistente dedo toqueteo en mi hombro izquierdo. Quién será. Qué querrá. Con las ganas que llevo. De pronto al voltear está ella. Ada Gospel sentada atrás mío con un libro de psicología y cagándose de risa. Como nunca antes en más de 6 años que nos conocemos. Primera vez que un micro es nuestro centro de encuentro, y eso que alguna vez pusimos en un trabajo de investigación la siguiente premisa maestra:

“El pasillo central de un micro es nuestro epicentro, el escenario de nuestro objeto de estudio”

Maestra porque según el catedrático definimos bien lo que estudiaríamos. Claro que no tiene nada que ver el susodicho lleve el mismo apellido que Ada Gospel, no es su viejo, ni tampoco su tío.

Le robé el asiento a una chica algo cachetona, de apariencia emo. Ada Gospel la detuvo cuando intentó sentarse a su lado, la chica no entendió creemos, pero cuando le dije intercambio, parece que no le quedó otra. Ada volvió a reírse, y creo que las orejas de la emo debieron sentirlo, ojalá no nos odie ni seamos causantes de una depresión más en este mundo tristón.

Trabajo

Ese fue el vínculo. Ella de una entrevista, yo de cobrar algo. E íbamos para el mismo destino también, la universidad que nos tuvo de alumnos. Más risas de coincidencia. Ella porque sigue una segunda carrera, yo porque ayudaría en la grabación de un piloto de TV. Conversamos acerca del trabajo, el que ella podría tener, y el que tuve un verano. De paso las coincidencias, cruzo los dedos. Y recordando.

El aeropuerto

Nunca cierra, abre para todos aunque tiene áreas restringidas últimamente. Es un rectángulo con dos pisos y paredes de vidrios oscurecidos. A las 7 am en verano el sol brillaba como una gran canica blanquecina a través del polarizado. Se sentía el calor de un viaje astronómico de luz. Y la bulla y el movimiento madrugador empujaban a seguir el mismo ritmo que tenía este lugar ajeno al tiempo. Todos los días son iguales, con la salvedad de que nunca pasa lo mismo, ni aterrizan ni despegan igual. El ruido del motor aéreo se vuelve un cómodo chirrío a medida que se suman días dentro. El cajón aeropuerto lleva voz de altoparlante primero en español y luego en inglés, aunque al principio no se le entiende por eso tiene una pantalla con letritas rojas colgada a mitad del hall central, donde se ven los subtítulos de lo que habla. Creo que es letra Courier, aunque mi memoria puede ser sesgada con las fuentes. ¿Mencioné que el aeropuerto tiene voz de mujer? Viene de la torre, ese edificio que sale perpendicular del rectángulo. Siempre me dio curiosidad pero nunca me animé a subir, tenía el pase de LAP para entrar a los espigones pero y si me preguntaban para qué quieres ir a la torre, debería haber mentido. Y las patas cortas no van bien en un lugar donde muchos están prontos a volar. Era el primer verano post 11 de septiembre. No sé como habrá sido antes, pero bajo este sol, caminaban muchos policías y pastores alemanes. La gente miraba desconfiada a los barbones pelucones, y me parece que una vez vi a Alejandro Guerrero por ahí, honestamente sí tenía el aspecto de un suicida bombardero. Debe ser trabajar la prensa para un broadcaster pendejo lo que le quita conciencia a tu alma. Seguimos mirando, hombres buenos y mujeres también. Otra mirada más. Mujeres crueles y hombres también. Es seguro que debo haberme cruzado con algún burrier en el baño, los ojos llevan inyectados el sueño del dinero fácil. Vamos yo también lo haría no lo niego, si tuviera más desesperación. Lo haría. Porque mi nombre no es peligro.

Lo último y lo primero que verás, la puerta del país es esta y nosotros trabajábamos para hacerla más activa y cosmopolita. Por eso siempre la gente que viaja o acompaña se viste bonito, dentro de sus cánones sacan las mejores fachas para este lugar con luz artificial o natural, pero siempre iluminado. La pasarela rectángulo también tiene flashes, los de las cámaras y fotos aquí y allá. Disculpe joven puede tomarnos unas fotos, claro cómo no. Y click, luz y sonrisas eternas en un recuadro digital. Los sábados entre las 11 pm y la 1am es un mitin de gente llegando o gente llorando para despedir a alguien, vi tantas lágrimas en el aeropuerto que creo que ya no puedo llorar cerca de un avión. Era el único del trabajo que hacía el turno de sábados de 7 noche a domingos 7 mañana. Personalidad atonal. Se suponía que debía tener alguien más apoyándome pero la tacañería del dueño me dejó solo. Y como ni era consciente del reto, sin problemas atendía solo una librería central con muchos libros y revistas para robar, y siempre me cuadró caja sin ningún hurto en mi turno. Concentración, teclear sin mirar el teclado, contar mentalmente el vuelto, reconocer rápido billetes, destreza para el POS y un espejo circular fueron las habilidades de esos sábados donde si fui solitario era porque todos los demás toneaban con música y trucos. La música del aeropuerto es la bulla del avión y la gente hablando en muchos idiomas, el truco de ahí es que cuando pasa la hora punta todo es silencio y la puerta del país está tranquila para recorrerla. Las tiendas del aeropuerto no tienen puertas pero yo igual las cree, hacía mis puertas con una cuerda que tenía colgado:

ya vuelvo

estoy en el baño

Y me perdía caminando por media hora esas madrugadas de sábado. Tampoco podía irme más tiempo. Algunos dormían en las sillas, un vuelo tardío llegaba y la gente desembarcaba. Las chicas del duty free invitaban café y reían. Pasaba ida y vuelta por el detector de metales, cada vez más confiado porque me fueron reconociendo. Eso si nadie nunca me paró a preguntarme porque caminaba por todos lados. Viéndolo en perspectiva, en la semana tampoco me iba mal, allí si tenía a mi fiel compañera cajera y yo era vendedor, y a las 3pm salía del aeropuerto libre hasta el día siguiente que entraba a las 7am. Y de verdad el tiempo en el aeropuerto vuela, quizá porque absolutamente todo lo que se vende allí es carísimo.

Una vez un europeo lanzó en el baño, un tipo le dijo oye no puedes hacer esto no estás en Holanda. El se metió al wáter a terminarse su huiro, riendo y hablando por su celular en alemán. Una vez cuando estaba sentado en el mirador con vista a la pista de Nacional, hoy desaparecido, apareció una chica con ojos enormes y se sentó a unas filas delante mío, parecía sentir todo con los ojos, olía escuchaba con la mirada. Y yo la notaba, no sé porque la presentía especial, luego llegó alguien más a acompañarla y le habló con señas y ella respondió igual. Entendí entonces, me gustaba una sordomuda. Con razón. Me quedé hasta que se fue. Me retrasé pero es la lección del rectángulo, aprendes si miras la pista y a quienes la miran.

Mi jefa no me regañó. Y lo reafirmo, lo mejor que tuve de ahí fue la gente con quien trabajé y conocí. Acabé un lunes de marzo, igual que mi jefa, ella se fue a Chicago, yo a estudiar. La historia de ella es aparte. Y ese último día en el aeropuerto me senté a tomar una botella de Fanta helada en el mirador de Nacional, ¡cómo se puede sentir el sabor de la niñez en naranja! Creo que adivinaba que cada vez que vuelva al aeropuerto me acordaría de ese verano, pues desde entonces no es puerta para mí, es un patio y un mirador.

21/9/08

La balada de Ada Gospel


en un proximo dial

Lado A

¡Hey tú!, empecemos a bailar.

Una pareja como Ada Gospel y el rubio empezó este baile hace mucho tiempo. La idea de que la música los acompañe es porque con música crearon amor.

Ada Gospel, fue una niña, porque primero era Ada: flaca y de lentes, que antes del cole tomaba quaker para ser fuerte. Iba al colegio, jugaba, veía tele y escuchaba en la radio canciones que tarareaba la tarde entera al hacer la tarea y limpiar la casa. Incluso, de su cocina salía una vista hacia una calle angosta, con cables aéreos y postes. Por esto al lavar los platos Ada veía pajaritos sobre esos cables y sin dudarlo feliz cantaba las letras del lonchecito; y curiosos, los pajaritos le respondían. Sobre todo si eran amarillos. Fue su primer coro. De esta forma, las melodías fueron semilla y con el pasar de los años dieron un cambio. Por la formación, la sensibilidad y el apego a los demás, Ada y su familia empezaron a ser gospel. Encontraron que el amor de Dios ayuda como una grandiosa canción de amor, para darle sentido a una actividad tan efímera como vivir. Y así nació Ada Gospel. Las canciones de antes se sumaron ahora a todo un catalogo sobre el amor, la verdad y el prójimo.

En estos menesteres Ada Gospel de adolescente también conocía de chicos; con tumbos y aciertos, descubrió lo que es querer con la eternidad de ser novatos, o los compromisos que no se sellan con besos. De las formas del aprendizaje, y como muchas que no son gospel, llegó a certezas sobre que hay un amor único, para siempre y los privilegios de entregarse se deben guardar con recelo, hasta ese día que tenga una bendición y la promesa adulta que los junte con la muerte como único atenuante.

En paralelo, Ada Gospel quería cantar todo lo posible, pues la música le llegaba para salirle de todos lados y así en su iglesia fue la más joven cantante. Y cómo dicen, una canción es como si fueran dos oraciones, ella quería hacerlo sin importar la lengua y se inspiró del norte. Y quiso cantar más, mucho más, hasta el infinito. Aprendió inglés. Aunque lo ignoraba, este fue el primer paso que la acercó al rubio. Si existe un plan, esta fue la letra pe.

La letra ele consistió en un viaje promovido por los miembros de su iglesia a una fría localidad, al norte del sueño de dólares y rascacielos. En este pueblo donde la nieve pintaba todo y el invierno te obliga a andar abrigado; andaba cantando, camino al servicio religioso, pensando en las calles de su perla querida. Y sin imaginarlo, esa tarde donde también la acompañaban pajaritos amarillos, el rubio entraba al servicio con su familia unos minutos antes que ella. La misa y las canciones con que deleitó a su audiencia gringa, fueron la resolución de esta situación. Horas más tarde la familia del rubio la invitaba a cenar y le abría las puertas de su hogar. Aquí fue la primera vez que notó al rubio, aunque ella ya había sido notada. Ella era unos años mayor. Lo suficiente para presentir una mirada que la seguía.

La letra final fue una fiesta días después. Ada Gospel divertida en esta reunión informal con desconocidos pasando a conocidos, fotos, comida y felicidad, siente en repentino su llamado. El rubio ante todos le pide una canción. Ella sorprendida primero, luego con el valor de aquel gesto de admiración se para al medio del salón y canta, Ada Gospel canta una canción a-go-go. Su ocurrencia no fue planeada, pero la grata sorpresa que causó y la alegría de los presentes la entusiasmaron; lo que no supuso en ese momento es que el rubio quedó flechado. La mirada que la seguía, ahora la necesitaba.

Ella también empezó a quererlo ahí. El rubio se colocó una guitarra y con buen timbre cantó una suave canción de amor, a una amada inventada que dormía en nubes. Ojos que se ven en medio de muchos porque brillan sólo para uno. Su romance fue igual de espontáneo, caminaban, jugaban, cantaban "la soledad" en el carro del rubio mientras afuera la vista eran lagos y abedules. El invierno parecía irse con sus primeros besos, y en verdad se fue pero no dio paso a otoño, nació a la primavera. Ada Gospel sintió el primer gran amor, y como si las notas agudas la llevarán a un estado donde agradecía la mano de Dios, cantó las mejores notas de su vida. Pero siempre hay un final o en este caso una pausa. Ada Gospel debía regresar, aunque ahora no quería. Las maletas se armaron, se juntó con lágrimas la esperanza de que no acabaría ahí. Esta había sido la mejor experiencia para sus jóvenes vidas. Él todavía estaba en el high school, ella debía volver para empezar la universidad. Y esa fue la primera promesa y despedida en un aeropuerto. Sobre el avión, las nubes de esta amante inventada parecían cargarse con tristeza para llover sobre el azul océano que abajo se desplegaba.

Lado B

En Lima, Ada Gospel empezó la universidad. Los siguientes pasos de este baile se dieron con e-mails y algunas llamadas, así mantuvieron viva sus ganas de pertenecerse exclusivamente. Sin embargo, el estar tan lejos causó que sus promesas se enfriaran. Pero ojo, no del todo, no con tanta determinación. Ada Gospel siguió cantando, ahora la experiencia la hacía sentir con el control de su vida; hubo cohetes, estrellas, y muchas nuevas caras aparecieron en cada semestre. Pero siempre el rubio aparecía en sus ideas, de cuando en cuanto. Así pasó los estudios generales. Cuando la vida volvía a asentar melodías de casa, el rubio anuncia su visita. Las promesas y las esperanzas retrocedieron al invierno y fue entonces como Ada Gospel al abrirle la puerta de su casa al rubio, lo abrazó pero en sus ojos ella le daba un enorme beso que compensaba tantas palabras alejada. El rubio estuvo un par de semanas viviendo en la casa de Ada Gospel, y aunque era grande el amor, y mucha la confianza, ambos se conjugaron en un pacto tácito donde esperarían antes de consumar cualquier entrega. Ella le enseño la ciudad, él le cantaba canciones en español. Cuando llegó la nueva despedida, otra vez fue enorme la tristeza y un segundo aeropuerto fue el escenario de la reafirmación de una esperanza. Su amor se puso en pausa, un beso y luego una lágrima.

Llegaron los estudios de facultad, esta vez la joven Ada Gospel cantaba, y tenía al rubio y los pájaros de su coro, pero no imaginaba que en esta etapa cambiarían no sólo sus certezas sino su vida completa. El rubio era el máximo referente y si tuvo algunas otros chicos fue por el temperamento de descubrir pero jamás fue con la intención de erradicarlo. Y quizá en este juego algunos la quisieron más de lo que ella quiso, por inexperta puede que haya sido injusta pero es una gran verdad que en esto del amor la justicia no tiene cabida. Ada Gospel lo entendería pronto. Pero antes, regresó de nuevo en invierno allá, esta vez las cosas sonaron distintas. No hubo tanta magia, a pesar del cariño y el amor. Los meses de vacaciones pasaron rápido y se dio la tercera despedida en el aeropuerto. Esta vez las lágrimas secaron pronto, y es que quizá había una razón para no sentir que iba de vuelta a nada.

Primero, el camionero. ¡Cómo hay caminos que llevan al entendimiento de uno! Este camino, que también se juntaba con canciones, pues Ada Gospel y el camionero tarareaban juntos, la llevó a olvidar el amor por el rubio que parecía muy lejano. Fue reemplazado por algo más urgente, el amor inmediato pero sumado con temor del camionero. Así ambos jugaban en la incineración de esta urgencia, siendo Ada Gospel a quien más afectaba andar en amor de secretos por primera vez. Luego, este sorteo de besos y necesidades desatendidas, volvieron a Ada Gospel contra sus certezas y una de ellas se esfumó en este tránsito. Imprevisto, así como tampoco sirvió para resolver las cosas, salvo distanciarlas; es que su historia con el camionero fue hacia el fin, pero a su vez la hizo sentir que en el mundo el rubio no era el único. Y quizá esta sensación sembró un nuevo compás que desencadenaría en lo mejor que ha vivido hasta ahora.

Lo segundo, cantante panqueque. Este aparte es muy extenso y desviaría mucho la balada, así que sólo se mencionará lo más importante. Ada Gospel que cantaba para ella a solas, y sus canciones eran acompañadas por pajarillos, empezó a crear por nueves meses, dando letra y melodía en su vientre, al héroe de sus sueños en nubes: Julito. Seis letras que para Ada Gospel es la principal pregunta que hace al futuro. Ada Gospel se hizo mamá. El rubio vino antes de eso, pero los compromisos y la lealtad que tenía hacia el panqueque hicieron que el pase del rubio fuera una incómoda compañía. Ella lo juzgo así porque su nueva vida ya tenía al número uno del ranking, creía ella, y lo pasado no ayudaba a afianzarlo. La cuarta despedida en el aeropuerto no tuvo tristeza sino alivio. Siendo mamá las cosas cambiaron, los ritmos, las esperanzas y las metas; Ada Gospel creía que sus canciones acabarían de esta forma. Unida a estos dos hombres, su pareja y su hijo, haciendo su familia verdad. Pero así no fue. Acabó de la otra forma, como un disco roto, las palabras se volvieron oscuras con mucha tristeza acompañando el fin de su vida con el panqueque. Como una doble redonda en la escala, agónica, este final tuvo demasiada duración.

Y la vida continuó, ella con Julito, ella acabando la carrera, y volviendo a estudiar otra. Continuó cantando, por ahí surgieron nuevas canciones de amor, pero todo fue un ejercicio pasajero, sus notas al cantar habían perdido brillo, y los acompañantes no funcionaban por una u otra razón. Y en la última parte de esta balada el rubio aparece de nuevo. Vuelve con furor, oportuno renace esperanzas que parecían perdidas con hombres errados. Y pasa otras semanas en casa de Ada Gospel, ahora conviviendo con Julito. Otra vez Ada Gospel vuelve a tener dos hombres importantes, quizá la combinación adecuada esta vez. Y con la nueva despedida, la tristeza enorme de antaño regresa, ahora que es mamá estas lágrimas tienen el sabor de haber pasado por días duros para volver ahí. Madurez de amar y sufrir. El quinto aeropuerto aparece en sus vidas, con la promesa de que habrá más. Poco después surgen dudas acerca de que tan separados están ambos en sus nuevos caminos, son dudas, son temores es seguro, pero es el interludio entre dos aeropuertos que quedan en el espacio de la incertidumbre. ¿Qué notas tendrá la siguiente parte?

CODA: Y Ada Gospel se coloca unos lentes, sigue igual de flaca y toma parte como todos los domingos de las canciones que valen por dos oraciones. Cargando a Julito, en un día con sol de invierno en La Perla, se pregunta qué larga es esta canción, han pasado tantos y todavía siguen cantándola el rubio y ella. ¿Hasta dónde se puede extender la promesa de un amor de juventud? El rubio es hoy, luego de Julito, el hombre que más ha estado presente en su vida, y contra todo pronóstico todavía no se acaba la esperanza de que terminen juntos. Y vaya que sí pareció que ya no se daría. Me cuenta en un momento de confianza: debe significar algo que sea el único hombre al que he amado con el que no me he acostado, quizá sea porque nos estamos esperando, nuestras promesas siguen en pie por algo. Yo le digo, ese es el tipo de amor que alguien celestial envidiaría, eterno y con misterio.


13/9/08

sones

tú, yo y mis discos

Eso dice Mazeta cuando entre el orden de su cuarto nos sale este LP de los viejitos, demás decir que es de sus favoritos. Hoy sábado puede aprovechar para bailar al son de sus canciones mientras cose algún traje. Tiene diez canciones y para orgullo de Mazeta las baila como se debe... Como la salsa de salón marca. Bailar y música. Recuerdo que el Mosca aprendió a bailar algo por Julie Galleta, y como que algo le cambió.

Mosca:
¿Cómo bailo?
Julie Galleta: Mal, como si tuvieras un ataque. Tus caderas no se mueven y tus pies parecen pelearse.
Mosca: Tú crees que pueda aprender
Julie Galleta:
¡Qué gracioso! Tú bailando salsa, ¿qué nueva chica te gustará? Bueno no prometo nada, pero por lo menos me divertiré.

Y bueno ni que decir de la Nana, lo suyo nunca será la salsa, pero sí bailar New Wave
mientras canta. Odia el perreo porque es huachafo. Su actual novio, gerente de una filial que nos adorna las esquinas por donde Vayas.... no baila sólo chupa y saca su tarjeta dorada para seguir chupando. Las pocas veces que lo vimos es serio, parco, es extranjero. Escucha canciones románticas, Ricardo Arjona, Montaner y esos. No parece usual un hombre que le gusten tanto las baladas monses. También es cierto que Julie Galleta y yo tenemos el afán de querer a José José. Como muchos en realidad, ¡Grande el Príncipe!. Silvia de Damus, bueno ella es un caso aparte, le gusta bailar de todo pero siempre chotea a sus galanes. ¿Será que ella baila sola?

Galán
: todo bien.
¿te gustaría salir a bailar?
Silvia de Damus: ya, vamos
A mitad de camino cuando estaban por la pista
Silvia de Damus: sabes qué mejor bailamos otra canción,
¿ya?
Galán: ok

Lo gracioso es que creyó que el galán regresaría. Armó un debate de si fue o no fue chote. Ada Gospel, ella es bailadora estrella, criolla, salsa y ahorita tiene fiebre de cumbia, los pies le pican pues. Música, baile y fiesta. Silvia de Damus no es la única que rechaza galanes. Julie Galleta también lo hace, pero más divertido.

Galán2:
¿te gusta está canción?
Julie Galleta: claro que sí.
Galán2:
¿cómo te llamas preciosa?
Julie Galleta: Me llamo Estrellita.
Galán: de verdad.
Julie Galleta. Si y soy casada.
Galán2: No me engañes
(le pregunta al mosca porque está a su lado)
Mosca: Sí, sí se llama Estrellita y está casada con un oficial de la Marina.
Galán2: ah chu... sorry flaquita.

Tú, yo y mis discos, en los sábados.

5/9/08

pase al penal



Ada Gospel y Silvia de Damus hacían un documental sobre Tarata y tuvieron que ir a Canto Grande. Querían entrevistar a los condenados por el atentado que estaban en prisión. Solas llegaron, pues no se amilanaban y también porque ninguno de sus colegas las quiso acompañar tan lejos. Vestidas como reglamento manda, nada de piernas a la vista o colores rojo y negros; llegaron a la puerta y ahí nomás, fueron auscultadas por todas sus partes por si llevaban bombas o quetes de droga entre las copas del sostén o el elástico de sus calzones Mochita. Tal entrega para la labor por parte de los guardias, sin duda se debió a que universitarias jóvenes deben ir poco a Canto Grande, y cuando lo hacen pues es seguro que algo malo planean. Luego del palpeo llegaron al pabellón donde estaba uno de los implicados en el atentado, llamémosle Camarada Uno. Para empezar, Uno, dijo que no era camarada y que si estaba ahí era por cuestiones políticas. Pero si su nombre aparece en la investigación. Nones; esa es la cuestión política. Pero si está aquí en prisión. Bueno eso es circunstancial, Uds. también están aquí y no son camaradas, ¿Oh si? Finalmente, Uno con tantos giros como trompo no dijo nada valioso para el documental, a pesar del juicio o su condena. Pero amablemente informó que otro camarada, el camarada Dos, un nombre que tuvo gran peso en las investigaciones del atentado, ya no estaba encerrado ahí, sino en otro penal de máxima seguridad. Gran fiasco: por quién realmente fueron, había sido transferido. Al salir ambas se preguntaban si habría palpeo de salida también.

Cartas al jefe del INPE, con el logo y respaldo de su Universidad. Llamadas a un secretario del Ministro del Interior. Otras llamadas a la secretaria del Jefe del INPE, esos fueron algunos de los trámites que Ada Gospel y Silvia de Damus hicieron, pues a ese otro penal si que era díficil de entrar. Por un contacto inicial con el director de ese penal e indirectamente con Camarada Dos, podrían hacer la entrevista, pero debía haber una autorización de muy arriba. ¿Qué tan arriba?, bueno no se descartó invitarle un whisky a algún familiar de Toledo, por si acaso----- ¿Dónde estabas cuando se te necesitaba Chantal Toledo, en vez de hacer la finta qué estudiabas en letras?---------. A la vez, vieron una alternativa en su plan de buscar la versión de los terroristas. Ya que lo de Camarada Dos demoraba, ¿por qué no entrevistar a sus familiares?, que seguro no estaban en ese penal, ni en ningún otro. ¿Estarían en Lima? Y la respuesta fue afirmativa. Para gran suerte de ellas y su grupo, no tenían problema en dar una entrevista. Esta vez fueron acompañadas por Gonza Editor, al parecer el más caballero de sus colegas, porque los otros ni por asomo.

En el día y la hora pactados ya estaban esperando en la puerta de su casa. Momentos de espera. Al abrir la puerta los padres de Camarada Dos los recibieron con cortesía y con un vasito de Inca Kola empezaron la pre-entrevista en la sala. Todo normal, hablaron de Dos, de lo terrible del atentado, de cómo le malograron la vida a mucha gente, de las épocas de apagones y toque de queda. Y así calentando motores, no sé con precisión quién fue pero sospecho que fue Ada Gospel, se soltó la siguiente frase "Queremos saber de Dos porque es condenado por terrorismo" Y casi al instante de terminar las comillas, las caras de los padres de Dos cambiaron para llegar a la indignación. A viva voz enfatizaron que Dos no era ni terrorista, ni camarada, ni nada y que si estaba en ese penal, tan, pero tan difícil de entrar; era por cuestiones políticas, circunstanciales y nebulosas como son estas cuestiones.

Les quitaron las Inca Kolas y mientras defendían el honor de Dos, la madre sufrió algo como un soponcio, el padre un calentamiento de mejillas y optaron por botarlos. Mientras les abrían la puerta, un perro que estaba oculto en otro ambiente de la casa empezó a ladrar. Por la intensidad del ladrido Silvia de Damus supo que era algún chihuahua renegón, así que no corrían peligro de ser correteados por un Pitbull ofendido ante la palabra terrorífica T. Salieron siendo llamados burgueses instigadores, que cómo se les ocurría seguir dañando a su familia acusando a su hijo de esa forma. Aparentemente, hacerle caso a una condena judicial era fomentar las malas lenguas. Se cayó el plan alternativo y se continuó con conseguir a Dos en ese penal. Pero Dos también se desentendió y además ningún contacto con la familia Toledo apareció. No había otra cosa que hacer. Cuando empezaron las grabaciones del documental Tarata, Ada Gospel y Silvia de Damus ya habían decidido tener la versión de las víctimas, pues de verdad que era bien complicado hallar a los implicados en el atentado a pesar de estar condenados, en prisión, y tenerlos frente a ellas.