17/03/12

sombra

la soledad crece del silencio en tu boca
y el amor surge de tu alma,
reservado a esperar y guardar

13/03/12

título magistral

"El perro con el pene en la espalda"



5/03/12

Bisiestos

El tiempo que demora la Tierra en regresar al mismo punto en el espacio tiene dos medidas. 
 

El año trópico: 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,9 segundos (es la media del intervalo entre los equinoccios de primavera) El año sidéreo: 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,7632 segundos (Lo que le toma al centro de la tierra llegar a ese mismo punto)
 

La diferencia entre ambas medidas se debe a la orientación del eje de la tierra y la precesión de lo equinoccios.
 

En el calendario gregoriano que nos rige, cada cuatro años se añade un día: los años bisiestos. Pero esto produce que cada 400 años haya 73 horas de diferencia con respecto al año trópico, así que se tienen que restar 3 días. De esta forma, solo son bisiestos los años que son divisibles entre 4 y 400. Por eso 1600 y 2000 fueron bisiestos. Pero no 1700, 1800, y 1900. Sacando la media, en el calendario gregoriano los años duran 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. Tiene 26 segundos más que el año trópico. Lo que originará que a los 3,110 años de implementado el calendario gregoriano, se deberá restar un día cualquiera para que coincida con el año trópico.
 

El calendario maya tiene un año de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 39,9 segundos. Es 6 segundos mas corto que el año trópico. Con su sistema se restan 4 bisiestos cada 1000 años. Lo que le permite al calendario añadir un día solo cada 14,400  años.
 

Conclusión: Los mayas cagaron a astrónomos, físicos y matemáticos con un calendario más preciso y eficiente. Los mayas saben. Tú no.

23/02/12

run, florist. run

las lágrimas son frías y siempre tienen miedo de volar...

3/02/12

cinefetichismo

Hay algo neutro en una aseveración simple como es lo mejor película que HE visto. De repente, así se evitan los juicios y el complejo universalista. Y con decir HE VISTO, ya nadie te juzgará ni pensará en tu ego hinchado. Pero, no hay necesidad de aquello. No hay nada neutro en tus valores, ni en tus sueños, ni en tus esperanzas cuando sientes algo tan profundo por una película, que es casi como amor. Si lo analizamos, lo que ha sucedido es una ráfaga de sinapsis que despiertan la danza nebulosa de tu conciencia y tus emociones para hacerte sentir. Y si te das cuenta, estas pasando de aquello inenarrable a lo físico, de las partículas desconocidas del alma a los átomos que conforman tu materia. Tú crees que esa transformación merece algo de humildad o de disculpa anticipada. Es tan extraño encontrar eso: llegar a amar algo sin vida,  algo que es tan irreal que cientos de personas se esforzaron por semanas y meses para que no lo pareciera, y hubieran tomas y retomas, y criterios tan arbitrios como la decisión del director y el editor para crear una hora y media de contemplación.

Y solo aquella obra sintoniza contigo porque al parecer, tú y aquella, están hechos de las mismas partículas de azar e irrealidad.
 

Entonces solo ante ese misterio queda decir, sí por DIOS, es la mejor película de la existencia. Porque cayó en ti con toda la subjetividad posible y solo tú puedes llenar el vacío de su forma cinematográfica adecuadamente. Solo tú. Y tras de esto no hay mas misterios ni humildad.