Creo en tu cabello rizado, de ondas azabeche que surgen como la materia oscura de la cual nadie parece pertenecer, pero la resurreccion de nuestras energías dan fe que esa materia metafísica de oscuridad es el hilo que teje nuestros destinos.
¿Tú crees que hay un destino escrito?, yo sí.
¿Tú crees que a pesar de ello existe lo impredecible?, yo sí
¿Tú crees que así el destino no obliga a que lo vivamos bajo cualquier circunstancia?, yo sí,
¿Tú crees que nuestro albedrío toma las decisiones que dan forma a las líneas de nuestro libro?, yo sí
Nacimos para entendernos con el otro, y sí, necesitamos estar con alguien. Aunque la poligamia es la base instintiva de nuestro ser, la monogamia es una elección que nace de nuestro desarrollo para mejorar y transformar el instinto atávico en un nuevo escalón de amor.
Que detiene el mundo para mezclarnos los dos.
En nuestros destinos está señalado el mejor resultado posible, pero queda en la libertad de nuestras decisiones el permitir que eso ocurra y las desviaciones que surjan en su reemplazo.
Dónde te ha llevado tu camino y dónde me ha llevado el mío. No somos perfectos el uno al otro más que por la razón que al estar juntos elevamos nuestras imperfecciones para aligerarlas en un lugar donde sintamos la paz y la dicha.
Que por cierto, la paz y la dicha es mi canción favorita de Chacalón y deberías escucharla; porque te la dedico desde el albur de los tiempos que la conocí como mi destino.
Justamente el 24 fue su aniversario 25
Con todo y para todom en lo cabalístico de los números.
El amor, la sensualidad, la ternura y la sexualidad son cuestión de energía, y no de materia. El destino de nuesta serena iluminación.
Vimos el cielo en nuestros rostros hace tiempo, pero no estábamos dignos.
¿Ya lo estamos?
29/6/19
31/5/19
De las edades de un proceso
El duelo te embarga
abraza y susurra
y por las noches hasta puede asustarte.
Como te acoge de muchas maneras, tantas como puedes darte un baño o comer de un plato de almuerzo caliente; tiene un mismo sentido. En todas sus facetas tributa a reconocer la unión con la ausencia y el vacío que se desencarna en adelante.
Que sí se podrá mitigar o convivir con el tiempo, pero ahí estará siempre.
Escuché de un amigo conocido, que la pérdida y lidiar con la ausencia de tu padre, trata siempre con entender que él ya no existe o está por su cuenta en la vida, sino que desde ese aciago día empieza y vive dentro tuyo para estar contigo. Es como un proceso de anti-nacimiento.
lo que me pone a pensar; si naces: sales a la vida, cuando mueres pasas a estar dentro de los corazones de los que te amaron.
Y esa es la mejor respuesta para qué pasa luego de la muerte... ... ... ... los que te aman empezarán a extrañarte.
Hay pena y tristeza, pero también continuan las labores diarias y en el trajin puedes parecer normal y fuerte. Lo crudo viene en la soledad y las noches. Aquí el ritmo de la rutina y deberes cesa, y te encuentras ante el duelo en toda su oscura extensión.
Hay un vacío sabes, un vacío que quizá quieras llenar con drogas, alcohol, sexo, compras, comer, ejercicio... o cualquier cosa que me dé estabilidad por medio de la desconexión.
Puedes tomar ese camino, y para algunos será más saludable, para otros será mucho más tóxico. Es en esencia una resbaladera que tomarás basado en tus experiencias y tus adicciones; en mi caso fue el comer o dormir.
Porque algo que también me da y me dio, es el desgano por hacer cualquier cosa fuera de lo elemental-correcto de mi trabajo. Solo buscas nada más. No quieres ver a nadie, no quieres hacer nada, solo dormir y estar en casa. Como si mi cuerpo físico y emocional, además de con el frio, quisiera tener una cese de afuera con el sueño, la inacción y la soledad.
Sobre todo es no hacer las cosas, la procastrinación se eleva, y el patear todo lo posible se vuelve un modo de conducta. Limpieza, orden, planeamiento, comunicación se vuelven tareas que mejor coloco para luego.
Eh. Igual las retomo y cumplo, con mucha voluntad y responsabilidad; pero porque soy yo quién debe cuidar y velar por mí para mantener mi orden mental. Pero en el fondo no deseo ni eso hacer.
Mis actividades extras cesaron, aquellas que no fueran trabajo. Y tampoco es que me entusiasme hacer más trabajo del que he sido contratado. Cumplir y resolver efectivamente de lunes a viernes mi chamba, para fines de semana simplemente hibernar, o pasar con mi mamá la mayor parte del tiempo. Acompañándonos con un amor lo mejor que podamos este duelo ausencia.
Hay también en mi caso un agudo estrés y tensión, como que las cargas y heridas viejas se empapan de pena y por eso flotan a la superficie. De pronto no quieres molestar a nadie querido, ni que se enojen contigo y si hay una posibilidad de hacer algo que hiera o incomode a alguien de tu familia o querido; me lleno de ansiedad y agudo estrés por las consecuencias y lo que puedes producir eso. Me tomo muy en serio y casi no hay relajo. No quiero que nadie sufra o se moleste por algo que haga.
Mis herramientas de mindfullness y pnl, apenas y pueden lidiar con el estres, porque hay un quiebre interno que toma de apellido el duelo. Pero es un caos oscuro.
En contraparte existe un desfogue de este pantano, y este es la ira. Es esporádico, solo en días determinados, que mucha gente extraña y anónima me llene de enfado y quiera hasta pelear. He contenido mucho mis ganas de pelearme con extraños, de golpear a idiotas o responder mal a taradas. Pero cuesta. Hay una ira, que en estos funestos días busca explotar y hacer daño a otros. Ha aparecido en mí, el temor de que un día voy a hacer una estupidez, sin mucha provocación explotaré nuclearmente con alguien inocente y sin mayor razón que el momento y lugar equivocado.
Por eso, creo que mi cuerpo sabiamente busca hibernar y desconectarme de todos.
He aprendido también muchas cosas, la gratitud y la unión mayor con mis hermanos y mi mamá. Cierta tolerancia ha aparecido y una consciencia extra sensitiva de mi entorno. Como que sonidos, colores. sabores, olores y aires me suceden mas intensos. Hay cierta risa y ciertos recuerdos amables, personas del pasado que rememoro con mucho cariño. Una oleada de búsqueda de bienestar. cierta calma y paz, también mucha humildad ante lo que sucede y determina la vida y el destino.
No tengo nada más que aceptar el destino de mi papá y los designios de Dios, ha sido desde el día cero una consigna. Sin rencores o reproches, aprendo día a día el poder de sobrellevar y hablar con Dios y ser gratos por todo lo que es tu presente, mi hoy.
Pero lo positivo es algo que da para desarrollar con mas detalle luego.
Estas edades confluyen muchas subidas y bajadas, pero ya pasó un mes.
Mayo 2019, mes de mi corazón roto.
agridulce pensamiento elevado de oraciones
mariposa de mis locuras,
que me hacen mente
y que me hacen doble en el ahora
Lo que viene sigue en la misma sintonía, buscando en la música para mi alma, el huayno único y especial que mi padre canta y baila en un lugar insospechado antes.
¿Donde está mi papá?
Pues está en mí,
Y sí, ha sido común repetirme mi nombre muchas veces en noches oscuras o días trajinados. Aquí yo, soy la nave de dos desde hoy hasta que me toqué ser un anillo de fuego y polvo.
abraza y susurra
y por las noches hasta puede asustarte.
Como te acoge de muchas maneras, tantas como puedes darte un baño o comer de un plato de almuerzo caliente; tiene un mismo sentido. En todas sus facetas tributa a reconocer la unión con la ausencia y el vacío que se desencarna en adelante.
Que sí se podrá mitigar o convivir con el tiempo, pero ahí estará siempre.
Escuché de un amigo conocido, que la pérdida y lidiar con la ausencia de tu padre, trata siempre con entender que él ya no existe o está por su cuenta en la vida, sino que desde ese aciago día empieza y vive dentro tuyo para estar contigo. Es como un proceso de anti-nacimiento.
lo que me pone a pensar; si naces: sales a la vida, cuando mueres pasas a estar dentro de los corazones de los que te amaron.
Y esa es la mejor respuesta para qué pasa luego de la muerte... ... ... ... los que te aman empezarán a extrañarte.
Hay pena y tristeza, pero también continuan las labores diarias y en el trajin puedes parecer normal y fuerte. Lo crudo viene en la soledad y las noches. Aquí el ritmo de la rutina y deberes cesa, y te encuentras ante el duelo en toda su oscura extensión.
Hay un vacío sabes, un vacío que quizá quieras llenar con drogas, alcohol, sexo, compras, comer, ejercicio... o cualquier cosa que me dé estabilidad por medio de la desconexión.
Puedes tomar ese camino, y para algunos será más saludable, para otros será mucho más tóxico. Es en esencia una resbaladera que tomarás basado en tus experiencias y tus adicciones; en mi caso fue el comer o dormir.
Porque algo que también me da y me dio, es el desgano por hacer cualquier cosa fuera de lo elemental-correcto de mi trabajo. Solo buscas nada más. No quieres ver a nadie, no quieres hacer nada, solo dormir y estar en casa. Como si mi cuerpo físico y emocional, además de con el frio, quisiera tener una cese de afuera con el sueño, la inacción y la soledad.
Sobre todo es no hacer las cosas, la procastrinación se eleva, y el patear todo lo posible se vuelve un modo de conducta. Limpieza, orden, planeamiento, comunicación se vuelven tareas que mejor coloco para luego.
Eh. Igual las retomo y cumplo, con mucha voluntad y responsabilidad; pero porque soy yo quién debe cuidar y velar por mí para mantener mi orden mental. Pero en el fondo no deseo ni eso hacer.
Mis actividades extras cesaron, aquellas que no fueran trabajo. Y tampoco es que me entusiasme hacer más trabajo del que he sido contratado. Cumplir y resolver efectivamente de lunes a viernes mi chamba, para fines de semana simplemente hibernar, o pasar con mi mamá la mayor parte del tiempo. Acompañándonos con un amor lo mejor que podamos este duelo ausencia.
Hay también en mi caso un agudo estrés y tensión, como que las cargas y heridas viejas se empapan de pena y por eso flotan a la superficie. De pronto no quieres molestar a nadie querido, ni que se enojen contigo y si hay una posibilidad de hacer algo que hiera o incomode a alguien de tu familia o querido; me lleno de ansiedad y agudo estrés por las consecuencias y lo que puedes producir eso. Me tomo muy en serio y casi no hay relajo. No quiero que nadie sufra o se moleste por algo que haga.
Mis herramientas de mindfullness y pnl, apenas y pueden lidiar con el estres, porque hay un quiebre interno que toma de apellido el duelo. Pero es un caos oscuro.
En contraparte existe un desfogue de este pantano, y este es la ira. Es esporádico, solo en días determinados, que mucha gente extraña y anónima me llene de enfado y quiera hasta pelear. He contenido mucho mis ganas de pelearme con extraños, de golpear a idiotas o responder mal a taradas. Pero cuesta. Hay una ira, que en estos funestos días busca explotar y hacer daño a otros. Ha aparecido en mí, el temor de que un día voy a hacer una estupidez, sin mucha provocación explotaré nuclearmente con alguien inocente y sin mayor razón que el momento y lugar equivocado.
Por eso, creo que mi cuerpo sabiamente busca hibernar y desconectarme de todos.
He aprendido también muchas cosas, la gratitud y la unión mayor con mis hermanos y mi mamá. Cierta tolerancia ha aparecido y una consciencia extra sensitiva de mi entorno. Como que sonidos, colores. sabores, olores y aires me suceden mas intensos. Hay cierta risa y ciertos recuerdos amables, personas del pasado que rememoro con mucho cariño. Una oleada de búsqueda de bienestar. cierta calma y paz, también mucha humildad ante lo que sucede y determina la vida y el destino.
No tengo nada más que aceptar el destino de mi papá y los designios de Dios, ha sido desde el día cero una consigna. Sin rencores o reproches, aprendo día a día el poder de sobrellevar y hablar con Dios y ser gratos por todo lo que es tu presente, mi hoy.
Pero lo positivo es algo que da para desarrollar con mas detalle luego.
Estas edades confluyen muchas subidas y bajadas, pero ya pasó un mes.
Mayo 2019, mes de mi corazón roto.
agridulce pensamiento elevado de oraciones
mariposa de mis locuras,
que me hacen mente
y que me hacen doble en el ahora
Lo que viene sigue en la misma sintonía, buscando en la música para mi alma, el huayno único y especial que mi padre canta y baila en un lugar insospechado antes.
¿Donde está mi papá?
Pues está en mí,
Y sí, ha sido común repetirme mi nombre muchas veces en noches oscuras o días trajinados. Aquí yo, soy la nave de dos desde hoy hasta que me toqué ser un anillo de fuego y polvo.
9/5/19
Culto de la diferencia religiosa
Han pasado 3 semanas desde jueves santo, el último día que mi papá estuvo en su casa, en su cama, y que le dijo a mamá voy a descansar un rato luego de tomar desayuno. Era lo que era su vida hasta entonces.
Ese tiempo señalado que puede parecer breve y contenido en un número mágico, para el término de la existencia de mi padre ha sido gravitante porque contiene en sus extremos: un estado de inconsciencia, un hospital, la estadía inopinada, sus diagnósticos y pedidos de salir, el desconsolador cierre de su vida, el velorio, entierro, el llanto y la continuación de la vida de sus deudos.
Es duro el piso de estas palabras y mi primera vez donde el peso del vacío escapa a todo lenguaje y sentimiento.
Hace una semana lo cremábamos, además que el calendario marca los 9 días lejos de nuestra existencia en este plano físico, mundo de ilusiones y sentidos. Es muy extraña la melodía de mis emociones ante tales números.
Vuela pensamiento andando; que coge al vuelo tristeza oscura.
En lo particular mi duelo pasa de la pena del vacío de no verlo o escucharlo, la cólera de su partida tan súbita y las acciones que la condujeron, el agradecimiento por su vida y enseñanzas, la conexión con lo que sé de su memoria, la esperanza de una transformación interna por mis decisiones y lecciones para asumir y conducirme en su ejemplo y fortaleza.
Pero es muy desconcertante sentirlo lejos y sentir que nada vuelve a ser lo mismo. Pensarlo en recuerdos como única forma de esperanza.
Pero también siento una tranquilidad porque salió de este valle de lágrimas; y en calma y paz nada puede afectarlo, ya está lejos de nosotros y a salvo de locuras y pesares.
Creerte papá, tranquilo sin cambio en tu eternidad.
Pero la vida lo necesitaba, yo lo necesito. Un conflicto de nula solución, porque lo partido y hecho es irreversible. Una flecha lanzada en una noche de otoño.
Tu historia es la historia auténtica que empuja mi fe y acción
El aire corre por esta tarde de sol apenas calentando, la vida continua para todos, incluso para este hijo deudo. Mi aflicción parece presa del tiempo y combatida por tu sonrisa y canciones cantadas. Esta noche es nueva y seré nuevo, otra vez, ante tu partida.
Ese tiempo señalado que puede parecer breve y contenido en un número mágico, para el término de la existencia de mi padre ha sido gravitante porque contiene en sus extremos: un estado de inconsciencia, un hospital, la estadía inopinada, sus diagnósticos y pedidos de salir, el desconsolador cierre de su vida, el velorio, entierro, el llanto y la continuación de la vida de sus deudos.
Es duro el piso de estas palabras y mi primera vez donde el peso del vacío escapa a todo lenguaje y sentimiento.
Hace una semana lo cremábamos, además que el calendario marca los 9 días lejos de nuestra existencia en este plano físico, mundo de ilusiones y sentidos. Es muy extraña la melodía de mis emociones ante tales números.
Vuela pensamiento andando; que coge al vuelo tristeza oscura.
En lo particular mi duelo pasa de la pena del vacío de no verlo o escucharlo, la cólera de su partida tan súbita y las acciones que la condujeron, el agradecimiento por su vida y enseñanzas, la conexión con lo que sé de su memoria, la esperanza de una transformación interna por mis decisiones y lecciones para asumir y conducirme en su ejemplo y fortaleza.
Pero es muy desconcertante sentirlo lejos y sentir que nada vuelve a ser lo mismo. Pensarlo en recuerdos como única forma de esperanza.
Pero también siento una tranquilidad porque salió de este valle de lágrimas; y en calma y paz nada puede afectarlo, ya está lejos de nosotros y a salvo de locuras y pesares.
Creerte papá, tranquilo sin cambio en tu eternidad.
Pero la vida lo necesitaba, yo lo necesito. Un conflicto de nula solución, porque lo partido y hecho es irreversible. Una flecha lanzada en una noche de otoño.
Tu historia es la historia auténtica que empuja mi fe y acción
El aire corre por esta tarde de sol apenas calentando, la vida continua para todos, incluso para este hijo deudo. Mi aflicción parece presa del tiempo y combatida por tu sonrisa y canciones cantadas. Esta noche es nueva y seré nuevo, otra vez, ante tu partida.
30/4/19
Mario
A las 23:45 horas de este día martes mi papá falleció.
En el sentimiento abrumador de la congoja, aparecen como preguntas:
qué pude haber hecho yo de diferente
qué pudieron hacer los médicos
qué pudo hacer él.
Hace poco confesó que quería descansar y estar tranquilo.
Su paz y alma están ya en otro plano y con Dios.
Abril parte y también mi valiente papá.
Nos volveremos a ver por ti y por mí en un cielo del que ya haremos recuerdos futuros.
En el sentimiento abrumador de la congoja, aparecen como preguntas:
qué pude haber hecho yo de diferente
qué pudieron hacer los médicos
qué pudo hacer él.
Hace poco confesó que quería descansar y estar tranquilo.
Su paz y alma están ya en otro plano y con Dios.
Abril parte y también mi valiente papá.
Nos volveremos a ver por ti y por mí en un cielo del que ya haremos recuerdos futuros.
18/4/19
Pequeño viaje del ánimo
El estilo preciso para afrontar una enfermedad tiene que ver mucho con la disposición de tu historia.
Una historia que puede hacerte fuerte, una historia que puede prepararte para los embates de un hospital, una historia que te condenará a mas problemas adentro o una historia que te empujará a caer en manos de patógenos.
Hoy al ver que empieza la íntima travesía de una situación crítica: enfermedad, signos vitales, cuidados intensivos para aquel hombre tan contradictorio y querido. Todo de nuevo empuja esta superficie de vida, como el océano bullendo de dudas y temores, y lanzando al ritmo de cada ola: ¿saldremos incolumes al final de esta tempestad?, ¿llegaremos a buen puerto?, ¿seremos todos los que la empezamos?
Hoy al enterarme en la hora del almuerzo que lo temido ya se hizo carne y presentó sus cartas, una misiva que tenía las rojas letras: shock e inconsciencia. Lo vi, fui el primero que notó esta comunicación y actué con calma, con tranquilidad. Lo abracé, lo miré, y acepto que mientras lo llevaba al auto tenía ese presentimiento funesto. Pero en general buscaba no sentir bien el largo peso de este estado de calamidad.
Ya con el paso de las horas hay en mi conciencia bastante resquebrajo y pensamientos aciagos. Sí hay miedo, sí hay poca claridad, y sí parece que lo más temido hará su presencia. El peso de que el tiempo ya no alcanza y, las culpas y remordimientos parecen ser los cantos más filosos que se escuchan.
Entonces.
Qué consideración se puede tener más que solicitar una sonrisa y empezar a rezar. Será la voluntad de ÉL, mi señor, aquí en la tierra como en el cielo, quien lo decida.
Es jueves santo y las nubes de tormenta arrecian esta historia. Noche temible, pero ¿quién soy?, solo un testigo e hijo de mi padre, a merced de los destinos que debo respetar.
Una historia que puede hacerte fuerte, una historia que puede prepararte para los embates de un hospital, una historia que te condenará a mas problemas adentro o una historia que te empujará a caer en manos de patógenos.
Hoy al ver que empieza la íntima travesía de una situación crítica: enfermedad, signos vitales, cuidados intensivos para aquel hombre tan contradictorio y querido. Todo de nuevo empuja esta superficie de vida, como el océano bullendo de dudas y temores, y lanzando al ritmo de cada ola: ¿saldremos incolumes al final de esta tempestad?, ¿llegaremos a buen puerto?, ¿seremos todos los que la empezamos?
Hoy al enterarme en la hora del almuerzo que lo temido ya se hizo carne y presentó sus cartas, una misiva que tenía las rojas letras: shock e inconsciencia. Lo vi, fui el primero que notó esta comunicación y actué con calma, con tranquilidad. Lo abracé, lo miré, y acepto que mientras lo llevaba al auto tenía ese presentimiento funesto. Pero en general buscaba no sentir bien el largo peso de este estado de calamidad.
Ya con el paso de las horas hay en mi conciencia bastante resquebrajo y pensamientos aciagos. Sí hay miedo, sí hay poca claridad, y sí parece que lo más temido hará su presencia. El peso de que el tiempo ya no alcanza y, las culpas y remordimientos parecen ser los cantos más filosos que se escuchan.
Entonces.
Qué consideración se puede tener más que solicitar una sonrisa y empezar a rezar. Será la voluntad de ÉL, mi señor, aquí en la tierra como en el cielo, quien lo decida.
Es jueves santo y las nubes de tormenta arrecian esta historia. Noche temible, pero ¿quién soy?, solo un testigo e hijo de mi padre, a merced de los destinos que debo respetar.
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