31/12/09

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Biología
por Julie Galleta

En el universo abunda lo inanimado mientras lo vivo apenas es una ínfima porción, y sin embrago, no hay nada más central en nuestra sed de conocimiento. Hay algo demasiado raro con la vida, desde siempre lo hemos sabido. Cualquiera puede deducir rápidamente qué está vivo, pero no ha habido nadie que pueda explicar por qué cabalmente. Esta capacidad de incertidumbre es casi vital y por eso dudo que alguien pueda explicarla algún día, pero la búsqueda y el reto deben ser el único motor que no nos haga desistir.

¿Es de verdad tan elusivo? Tú estás vivo, yo lo estoy, y sabemos muy bien cuando algo deja de estarlo. Pero más allá de estas oraciones lo demás es extraño.
Has pensado:
¿cómo se origina el sexo?
A mí me gusta, seguro a ti también, pero biológicamente la naturaleza busca la eficiencia, por lo que reproducirse entre dos seres es lo menos eficiente que hay. Debes crear hembra y macho, buscar pareja, debes seducirla, debe aceptarte y debes copular, con las pérdidas de tiempo, esfuerzo y demás consideraciones que puedas encontrarle, eso sin considerar la emotividad humana. El modelo más eficiente sería la asexualidad, donde uno llega a reproducirse sin la intervención de externos, igual a como se duplican nuestras células en vida. Pero en el reino animal la asexualidad es muy rara, entonces para qué la vida se reproduce por sexo. Hay algunas teorías, pero la sola idea de preguntarte eso te abre tantas puertas. Pudimos ser hermafroditas.

Y esta es la pregunta biológica por excelencia: para qué.

Desentrañando más, está que cuando nos reproducimos hacemos copias perfectas de nosotros en nuestra descendencia. Es decir, viéndolo en la especie humana, hacemos un humano con la intrincada complejidad de celulas, órganos, sistemas sin mayor pérdida. Esto es inaudito, sabes por qué, pues según una ley de la termodinámica cuanto más complejo es un sistema más improbable es copiarlo sin tener una pérdida de información. Y esto se cumple en todo sistema del universo a excepción de los seres vivos. Y lo hemos hecho millones, miles de millones de veces. Entonces cómo los seres vivos llegan a copiarse exitosa y fidedignamente, generación, tras generación. Nadie lo sabe, y las matemáticas no atinan. El Mosca habló del misterio que sobrepasa las matemáticas, la vida es ese misterio.

Si hay una incidencia sobre este punto, el sexo, la generación, es por qué comprendemos el funcionamiento orgánico, hemos catalogado miríadas de especies y hasta nuestro código genético. Pero seguimos ignorantes del motor de estos procesos, y cómo se relacionan estos procesos en la existencia.
¿Cómo se generó la vida?
¿cómo se crea una especie?
¿cómo se seleccionan realmente en la evolución?
No hay una divinidad detrás de la vida, pero el azar que maneja la vida parece tener un orden, algo totalmente descabellado; no hay una consciencia superior, pero la vida se maneja como si lo hubiera, entonces cuál es la determinación de este ordenamiento.

Plantearte las preguntas hace mucho, porque ya con la curiosidad, al estudiar la biología conoces que no hay ninguna jerarquía biológica, ni entre especies ni entre nosotros mismos, somos iguales genéticamente y hemos procedido de ancestros comunes por algo tan azaroso como la selección natural de las especies.
Con esta idea es transparente que nada permanece, ni ha sido siempre y ni será. EL CAMBIO es vida. El tiempo promedio de existencia de una especie es de 2 millones de años, el Homo Sapiens apenas lleva casi el 20% de ese promedio, desde su aparición en África. Sabemos todo esto porque ahora se puede leer el camino de la vida en el ADN. Justamente tal lectura lleva a un deber inevitable en todos. La grave importancia de la biología, irrumpe cuando la genética nos da el poder de cambiar la evolución.
El lenguaje en que te constituyes, un lenguaje de sólo cuatro letras, está a merced de los científicos y más que nunca surge el debate de qué deben hacer con éste. La mejor defensa contra tiranías es la información, no sería sensato voltear la vista frente a este tema. Deciden sobre lo más palpable que tienes: tú forma biológica. Y conocer de genes, ADN, ARN, permite opinar en un debate tan importante que determinará el futuro de todo lo vivo, a merced del poder de este código. Es tan importante lo que decidan, que dejarlo en pocos entendidos, es casi como entregar el cuerpo de tus hijos y sus hijos, a la voluntad de extraños. No es exageración, no hay mayor poder en este mundo que el que otorga poseer control sobre la vida. Y el amanecer de ese conocimiento ya es hoy.

Sin duda, la perspectiva de entender la biología, hará de ti alguien mucho más real y con los pies cerca de las nubes. Día a día, con cada respiro en todas las mañanas, al compartir con los otros miembros de nuestra especie, con las demás especies y reinos de esta biosfera, formamos parte del mayor misterio que pueda incluirte. Tú formas parte de la respuesta.

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